8/4/13

un capricho

Tener ganas de vomitar. Ganas de verdad. Que te apetezca hacerlo, vamos. Un antojo. Un capricho.
 
(Escuchando: Gluecifer - It won't be)

4/4/13

un profesional

—Que se arrime un poco más al borde de la cama —le susurró Gary D’Angelo a su ayudante de dirección sin atreverse a mirarle. Éste ya había trabajado en varias cintas con él, así que sonrió y transmitió la orden a la actriz principal.
—Muy bien… Ahora —aquí Gary se sonrojó—, el joven debería eyacular sobre los senos de ella —y se tapó la cara con las manos.
D’Angelo (en realidad se llamaba José Luis Aristizábal, había nacido en Hernani y estaba licenciado en Filosofía por la Universidad del País Vasco), era un hombre extremadamente tímido, pero sus películas porno siempre recibían el aplauso del público y de la crítica.

(Escuchando: Havalina - Música para peces)

1/4/13

las noticias de la carpeta con el símbolo de playboy: que si quieres a rolf, katharina

 
¡Claro que sí, Rolf! Muy bien hecho. ¿Qué se habrá creído esa puta? Ojo porque Eden ofrece un pastizal (o lo ofrecía en 2007, que es de cuando data la noticia) a aquella señorita que tenga la fortuna de despertarse a su lado si por lo que sea él muere una noche de éstas. ¿Voluntarias?
 
(Escuchando: Havalina - El estruendo) 

21/3/13

réquiem por un relaciones públicas

Esta noche han encontrado
al relaciones de Pachá.
Estaba tendido en el suelo.
Boca abajo.
Muerto.
Nadie sabe qué ha pasado,
nadie sabe quién ha sido. 
Pero yo sí que lo sé
y siento que debo decirlo.  
Ha sido la envidia,
el odio,
ha sido el mal en sí mismo.
Ha sido la aversión insana
hacia su sonrisa,
sus modales,
y hacia una simpatía tan infrecuente,
que podría llamarse extraña.
Ha sido la inquina que se forma siempre
frente a las personas bellas.
Los del centro de estética
donde acudía a depilarse,
han comprado una corona
de flores impresionantes,
creando con sus colores
la bandera de la patria  
donde nació nuestro héroe. 
Los amigos del gimnasio se fundían en abrazos, 
y los relaciones públicas,
en señal de su dolor
lucían brazaletes negros;
¿sería alguno el traidor?
Deja compañera y un hijo.
Deja un profundo pesar.
Deja un tremendo vacío.
Dejadnos,
por favor,
llorar.  
Relaciones de Pachá,
siempre atento,
siempre amable,
siempre animando la noche
con tus frescas ocurrencias,
nada de esto será igual
si no estás tú en la discoteca.  
Relaciones de Pachá,
mártir de la gran ciudad.
 
(Escuchando: R.E.M. - There she goes again)

11/3/13

esa puta casa del árbol

Sólo a las niñas guapas y a los hermanos que se las presentaban. Atticus Kane no dejaba subir a nadie más a su casa del árbol. Nuestras hermanas no eran guapas, así que nosotros montamos una banda. Fue hace mucho. Ahora hay algún disco nuestro en cada hogar del Medio Oeste. Eso se acabó. Estoy de vuelta. Desde aquí puedo ver la casa. La puta casa del árbol. Ya no queda nadie que nos impida subir, pero soy un viejo inválido. Mis piernas no funcionan. Mis brazos todavía lo hacen. Tengo un hacha. Podría talar ese condenado roble cualquier día de estos. Aunque no pienso hacerlo. No. Jódete, Atticus. Dondequiera que estés.
 
(Escuchando: Indian Jewelry - The walk)

7/3/13

¡eléctrica!

Después de más de cuatro horas de viaje en autobús, dos kilómetros a pie y cinco pisos (sin ascensor), Ainara Zuazu llegó por fin a su casa. Acababa de licenciarse en Derecho. Se quitó el abrigo sin llegar a encender la luz de su cuarto y entonces sucedió algo. Chispas. Pequeños destellos en la oscuridad. El mp3, que reproducía un disco de la Air Band, dejó de funcionar. O más exactamente, dejó de funcionar bien. Se paró, avanzó varias canciones, volvió a sonar y, tras unos segundos, se apagó definitivamente. ¿Electricidad estática? —pensó pulsando el interruptor de la luz—. Eso será. Joder. Pues sí que venía yo cargada. La cosa quedó ahí y no volvió a darle importancia hasta bastante después. Vaya si se la dio. A Ainara Zuazu hay dos cosas que le interesan por encima de las demás: las historias de superhéroes y el helado de menta con trocitos de chocolate. El helado de menta con trocitos de chocolate no tuvo nada que ver con que se pusiera a confeccionar un traje ajustado con una E en forma de rayo en el pecho. Lo de los superhéroes sí. Así que ahí la tienes, frotando sus pies por la moqueta de la habitación de sus padres y frotando sus manos por el traje (100% acrílico). Produciendo diminutas centellas con las persianas bajadas y martirizando a su hermana pequeña con raquíticas descargas electroestáticas. Cuidado. Porque lleva ya tiempo ensayando en casa y está casi lista para salir a la calle a impartir justicia. De manera que si te la encuentras en algún sitio concurrido (una discoteca, el metro) y notas que, en fin, te roza, te roza con insistencia, no es que quiera nada contigo. Seguramente lo que ocurra es que esté recargando. Preparándose para actuar. Para castigar a cualquiera que crea que tiene que ser castigado. Tal vez tú mismo. Te ríes. ¿Cómo podría alguien tomarse esto en serio? ¿A quién se le pasaría por la cabeza convertirse en una superheroína con un poder tan ridículo? Bueno, como todo el mundo sabe, la práctica hace al maestro, y no tienes ni idea de lo persistente que puede llegar a ser Ainara Zuazu cuando se lo propone. Dadle tiempo. Y si no os gusta el helado de menta con trocitos de chocolate, abandonad la ciudad. 

 (Escuchando: Yeah Yeah Yeahs - Sacrilege)

4/3/13

el sonido del vómito

El sonido del vómito te saca de tu letargo en medio de una noche fría. Es una señal de alerta. La calle está llena de gente. Hablando, gesticulando, riendo abiertamente para demostrar que son felices. Que se lo están pasando bien. Que todo marcha como debería. Aunque no sea así. El sonido del vómito se impone por encima del resto para demostrar que no es así. Restalla sobre el pavimento helado. Las conversaciones se interrumpen, todo se para. Una catarata oscura surge con fuerza innecesaria y desproporcionada de la boca del miserable al que ahora todos están mirando. Sus ojos húmedos y estúpidos piden perdón. Algo se ha roto. Algo extraño y espantoso ha turbado las reglas de la madrugada. No debería tener mayor importancia, son cosas que pasan en este tipo de situaciones. Pero nadie puede dejar de observar. Otra vez, el sonido del vómito vuelve a escucharse con un eco que se extiende por toda la ciudad. Es brutal. Es ofensivo. Es insoportable. Un fluido viscoso resbala por el borde de la acera. No hay más movimiento que ése. Al fin, parece que se ha terminado. La charla reaparece. Un rumor nervioso y creciente. Gradual. En pocos minutos todos se habrán olvidado. Nada es igual que antes en cualquier caso. Porque algo no va bien. Y el sonido del vómito se encarga de recordárnoslo de vez en cuando.
 
(Escuchando: VNV Nation - Chrome [SITD remix])

26/2/13

animal

Supervivientes víctimas
microchips
permiten seísmos
estos escombros
los cucarachas de la presencia recoveco
recabar sus capaces
armadas
en alcanzar con movimientos
usan
vigilan
en localizar
se las para
que cualquier sobre de los datos.
 
(Escuchando: The Cure - Charlotte Sometimes)

21/2/13

aquellos maravillosos años

Desde la habitación de su hermanita podía ver a Marta Gutiérrez, la tía más buena del instituto, entrenar en el polideportivo.
—¿Por qué tenemos que estar siempre aquí jugando con las muñecas?
—Porque es divertido —contestó él sin dejar de mirar por la ventana.
—Las muñecas son para las niñas. ¿No podemos jugar a fútbol en el jardín?
—No.
La cría, mirándole de hito en hito, le preguntó muy seria:
—Víctor, tú no serás una niña, ¿verdad?
Pensando en los beneficios de compartir vestuario en clase de gimnasia con la Gutiérrez, Víctor suspiró.
—Ojalá, Irene. Ojalá.
 
(Escuchando: Tumba Swing - Rabat)

18/2/13

lo peor que te puede pasar

Enamorarte de la novia de tu mejor amigo no es lo peor que te puede pasar. Enamorarte de la novia de tu mejor amiga está más cerca de serlo.

(Escuchando: Sparklehorse - Insane lullaby)

15/2/13

suicidios usera

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre le saca del estupor en el que la contemplación de semejante espectáculo le había sumido. O sea que era verdad. El viejo no bromeaba. El último de los Usera se dirige entonces a su ordenador y entra en Internet buscando páginas de contactos. Buscando una mujer que, a sus 37 años, pueda darle descendencia. Cuando su hijo cumpla la edad que él tiene ahora, le contará lo de la terrible herencia genética que durante generaciones ha ido transmitiéndose dentro de la familia. Igual que hizo su padre con él unos meses atrás. 

 (Escuchando: Nudozurdo - Cementerio de errores)

11/2/13

las noticias de la carpeta con el símbolo de playboy: atrapado en la red


La noticia es deJAJAperdón, perdón. JAJAJAno, que no me estoy riendo, es queJAJAJAva, venga. Es deJAJAJAJAnoviembre deJAJA2008. Ay. Uf.
 
(Escuchando: Smashing Pumpkins - U.S.A.)

8/2/13

¿sueñan los bebés con incubadoras eléctricas?

Lleva horas durmiendo en su cunita, como un ángel. Quieto y calmado. En absoluto silencio. En paz. Sueña con colores pastel. Con una penumbra pálida y espesa. Siente la tibia ingravidez de sus recuerdos amnióticos. La dulce serenidad de encontrarse de nuevo dentro de un útero cálido. Dentro de aquella cámara transparente en la que le alojaron después. Las vías neurológicas de la respiración fetal se activan. Ya no es necesario inspirar el oxígeno del exterior. Deja de esforzarse. Se entrega. Como cuando estaba dentro de su madre. Como cuando estaba dentro de la máquina. Cuando otro respiraba por él. En paz.

(Escuchando: Gary Numan - When the sky bleeds, he will come [Tweaker Ray Remix])

31/1/13

un suicida pertinaz

Raúl San Mateo, un tipo testarudo y consagrado por entero a su suicidio. Desde que era un muchacho (no sé, pongamos desde los diez años; puede que un poco antes), se dio cuenta de que el suicidio era lo mejor que la vida podía ofrecerle. Más una experiencia completa y trascendental que una manera de escapar de unos problemas que, en realidad, no tenía. Su existencia era confortable, pero un poco insulsa. El mundo está lleno de casos así. Comoquiera que San Mateo fuese creciendo y sus ideas afianzándose (la mayoría de la gente va desechando las pasiones de la niñez, pero en este caso no fue así), se decidió a poner en práctica, por fin, un suicidio en condiciones. Esto ya en la pubertad. La idea del seppuku le tentaba, pero resultaba un ejercicio demasiado aparatoso y le apenaba imaginarse a su madre limpiando el cuarto de baño después. Así que, aprovechando que era verano y hacía buen tiempo, pensó en meterse en una balsa que estaba cerca de su casa con los bolsillos llenos de piedras. A lo Virginia Woolf. Y eso fue lo que hizo. Pero cuando había pasado unos minutos sumergido, un pescador que andaba por la zona se tiró al agua y lo sacó a base de collejas. Que si chaval tú estás tonto, que te podías haber matado, que si de esto tienen que enterarse tus padres, etc. Así que Raúl volvió a casa más cabreado que abochornado y más mojado que las otras dos cosas juntas. Que ya es decir.

Por suerte sus padres no se enteraron. A esta primera tentativa siguieron otras muchas. Ahorcamiento, salto por el hueco de la escalera de su casa, detergente, fuego, paracetamol, cuchillas afiladas (la consecución de su objetivo se convirtió en algo más importante que los contratiempos que pudiera ocasionarle a su madre), monóxido de carbono, medianos depredadores, explosivos, veneno, armas de fuego, agentes radioactivos, comida basura, ahorcamiento con lastre en los pies, mezclas de varias de las prácticas anteriores con algún añadido y, bueno, muchas otras maniobras más o menos inéditas. Claro. Si lo intentaba de formas tan diversas y numerosas es porque ninguna de ellas terminaba de funcionar. Que esto creo que no hace falta ni que lo diga, pero por si acaso. Algún brazo roto, un pequeño arañazo y la consiguiente bronca de sus padres, no mucho más. Bah, pero llegó un momento en que dejó de preocuparse por sus padres y por todo en general. Su único propósito era levantarse por la mañana, desayunar algo que pudiera matarle y preparar el suicidio del mediodía. Así a diario. Pero, ay. Lo que Raúl San Mateo no sabía es que en su intento noventa y ocho había tenido éxito. Una sofisticada combinación de productos químicos, maquinaria agrícola y cables de alta tensión, le había mandado derechito al otro barrio. Mientras él, nada. Ni enterarse. Tal era su ofuscación. O sea, que llevaba ya un tiempo tratando de suicidar a un suicidado. Y todavía sigue, no os creáis.

(Escuchando: Depeche Mode - Heaven)

24/1/13

el sueño eterno

Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas me convenzo de que no voy a volver a tomarlas. No me sientan bien. No me dejan ser yo mismo. Cuando me levanto al día siguiente, miro por la ventana y contemplo asombrado cómo han actuado sobre la vegetación. Ahora mi jardín va a ser la envidia del vecindario. Aparto la maleza y camino durante todo el día a través de flores desconocidas, bosques de baobabs y praderas infinitas. Exhausto, he encontrado cobijo en esta cueva formada al borde de un acantilado frente al océano. Aquí se está bien. Aquí no vais a poder encontrarme. Esta vez no.
 
(Escuchando: Joy Division - She's lost control)