20/10/14

año cero

Esperó hasta dormirse y soñó con otra navidad. Una navidad negra. De cielos oscuros y suelos cubiertos de ceniza. Una navidad de rostros consumidos tras las máscaras de gas. Una en la que los Reyes Magos traían carbón a los niños buenos y se llevaban a los malos. Se despertó pronto y corrió escaleras abajo desembarazándose de la inquietud. Sus padres estaban junto a los regalos. Por primera vez reparó en las arrugas de mamá. No era tan guapa. En los ojos cansados de papá. No era tan fuerte. Quizá no había sido un sueño. Quizá era un rápido vistazo a algo que se acercaba. 

(Escuchando: Apoptygma Berzerk - Shadow [People Theatre Remix])

13/10/14

las noticias de la carpeta con el símbolo de playboy: roswell tres delicias


Hace exactamente un año y cuatro meses que el bueno de Li fue encarcelado por lo del extraterrestre. Yo lo único que os pido es que veáis la foto del espécimen. 

(Escuchando: Beck - Country Down)

6/10/14

adelante

Cuéntame otra vez eso tan divertido,
¿cómo empezaba?
Sí, aquello de que no eres feliz.
Lo de que la gente es cruel
y te pone triste.
Cuéntame que durante las vacaciones no paró de llover
ni un solo día. Remárcalo.
Ni
un
solo
día.
Bien.
Ahora déjame ver las fotos de tu sobrino
y yo haré como si no me importara una mierda.
Dime que me entiendes,
que te gustaría hacer algo por mí,
que los Piscis somos personas sensibles.
Sonríe.
Enséñame cómo conseguir un contrato.
Genial.
Háblame de la dieta sana.
Vamos juntos a explicarle lo del gluten
al mendigo
que se arquea bajo el peso de la desesperanza.
Convéncele de que ningún animal se lo comería a él.
Asegúrale que los gusanos no van a roer su estómago
cuando muera
el próximo invierno.
Adelante.
Quiero escucharlo. 

(Escuchando: Johnny Cash - Rock and Roll Shoes)

28/9/14

estoril

Es mi segundo día en Cascaes. Ayer estaba demasiado cansado por el viaje y me dio pereza escribir. Sigo preguntándome qué hago aquí. Ambientar mi relato en Estoril porque el premio consistía en un viaje a la costa portuguesa resulta una estratagema tan obvia y lamentable que no sé en qué estaba pensando. “¿Escritor?”, me pregunta todo el mundo. No tengo ni idea de por qué me lo preguntan. “Sí”, miento a veces. Cuando contesto que no, que solamente he ganado un certamen con un relato mau (“malo” es lo único que he aprendido a decir) se encogen de hombros y sonríen sin terminar de entenderme. De manera que digo que sí casi todo el rato.

El viaje era para dos personas. Debería haber venido con alguien. Me he dado cuenta después de pasar la mañana en el spa, la piscina y el baño turco. No ha sido en ninguno de esos sitios, me he dado cuenta más tarde, tumbado en la cama contemplando las dos entradas a las que tengo derecho para visitar el Palacio da Pena. Si hubiera estado con alguien nos habríamos reído. En ese momento nos habrían dado igual sus torres, su fachada y sus cúpulas. Nos habría bastado con el nombre. Yo sí que doy pena. Si hubiera venido con alguien todavía nos estaríamos riendo.

Consigo hablar con un trabajador del hotel que me propone con insistencia que pase por la Rua Francisco Romero, cerca de la biblioteca municipal. Investigo si Francisco Romero fue un torero. Me responde que probablemente lo fuera. A cierta altura nace una bocacalle que acaba en un racimo de casas donde viven y se reúnen muchos escritores (utiliza la palabra “racimo”); la mayoría españoles, dice. Como no tengo más planes para los próximos días y necesito mantener una conversación fluida le hago caso.

La zona está perimetrada por una verja de seguridad y hay un guardia en la puerta. “Escritor”. Sí, sí, claro. Escritor. Comprueba mi pasaporte y me deja pasar. En un principio atribuyo tanta medida de precaución a que tal vez vaya a encontrarme con una figura literaria de renombre dentro de alguno de esos apartamentos. Puede que una amenazada por sus ideas. Es ridículo, pero durante un momento la idea cruza mi mente.

Me reciben emocionados. Muy emocionados. Demasiado emocionados. Hablan atropelladamente, se interrumpen entre ellos, me enseñan sus textos, me obligan a leerlos. Lo hago. Todos son bochornosamente predecibles. Parecidos en su lenguaje recargado y desprovisto de información real. Muchos han sido escritos hace poco pero es como si hubieran influido los unos en los otros durante décadas. Para entonces no me sorprende cuando comentan que ellos también ganaron un concurso y una vez en Cascaes decidieron quedarse a vivir. Tampoco cuando me invitan a pasar la noche como uno de los suyos. Digo sí una vez más. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Estoy en un campo de internamiento para escritores malos. 

(Escuchando: Marvin Gaye - Here, My Dear) 

22/9/14

carta a un joven auditor

Deberías airearte un poco, joven auditor. Pasear por la sierra. Deberías decirle a tu novia que no trabaje tanto. Que las hemorragias nasales pueden estar causadas por el estrés. Deberías olvidarte el móvil a veces y recuperar el fijo para llamar a tu madre. ¿Tanto dinero necesitas como para no invitar a tus amigos cuando por fin os encontráis? Deberías pasar menos tiempo en las torres de AZCA y más en los bajos. Entonces, en una de esas noches oscuras, verías las fosforescencias fatuas de los cadáveres recientes. Los cimientos, joven auditor, se apoyan en miles de restos fósiles de muchachos como tú. 

(Escuchando: Queens Of The Stone Age - Broken Box)

15/9/14

blues de san ginés

Hay una adivina en la Calle del Arenal 
que tiene un cartel en el que pone
“Salud, dinero y amor por la voluntad”. 
Me llevo la salud, el dinero y el amor
y dejo la voluntad,
porque quiero saber lo que se siente
y porque
hasta ahora
mi voluntad no me ha servido de nada.

(Escuchando: Ceremony - The summer the sun)

8/9/14

brueghel

El Prado exhibe El Triunfo de la Muerte de Brueghel el Viejo. En televisión una ramera exhibe los moratones que le ha causado el animal de su novio. Oh, pero los museos cierran tarde. Podemos terminar de ver esto y acercarnos al Prado luego.