19/6/17

así lo haría yo

Si yo fuera alcalde diría: «Se acabaron las estatuas de políticos y las calles con su nombre». Pero hombre. Nada, a tomar por culo. Calles con nombres de churreros, de chinos de establecimiento chino y de cajeras. Y entonces saltarían los de siempre. Que si es que ese churrero era de Fuerza Nueva, que si el chino maoísta, que si la cajera girondina, y por ahí no pasamos. Pues os jodéis. Porque para eso soy el alcalde y porque no había nada como los churros de ese señor a las ocho de la mañana, el chino tenía el papel de fumar superbarato y a la cajera, una doctora en Geología obligada a pasar los códigos de barras por el láser a falta de ocupación mejor, todavía le quedaban ganas de obsequiar con ingeniosísimos chascarrillos a los clientes amables. Así lo haría yo.

12/6/17

instagramland

Cuando te veo paseando por Venecia
al atardecer,
con tu gordi,
con tu bulldog francés,
cuando estás en el gimnasio,
cuando te tatúas una frase
muy importante para tu gordi y para ti,
cuando reivindicas el día de la mujer
con una foto en bikini,
cuando le anudas la pajarita a tu gordi,
cuando vais a una boda
y unos meses después
sois vosotros los que os casáis
(tu gordi te llevó a París para pedírtelo),
me entran unas ganas
que no puedo con ellas
de envolverte en una mantita,
suave y perfumada mantita,
mantita azul celeste,
unas ganas irresistibles
de tumbarme a tu lado,
besarte los párpados
y también besarte la frente,
acariciarte el pelo,
sedoso y abundante,
y susurrarte con delicadeza
que la vida es chula.
Me entran unas ganas
de leerte a Federico Moccia
y ponerte un disco de Sabina.
Me entran tantas ganas de decirte
#relax
#summer
#cute
#holidays
#love
#fun
#happy
#nuevosretos
#cómetelemundo
#positivevibes
#aprovechacadaminuto
#elmejorregaloerestú.
Tantas ganas me entran
que tomaría tu cabeza
(encantadora y llena de sueños),
la apoyaría sobre mi pecho
y te prometería
que tu perro no va ser atropellado
y tendrás que llevarlo tú misma
a que lo sacrifiquen
conduciendo durante más de media hora
mientras las tripas del animal
resbalan por la tapicería de piel sintética
y emite un ronquido desesperado y frenético
y sus ojos parece que van a salir disparados.
Te juraría por lo más sagrado
que nunca llegará el día
en que prefieras que tu gordi
te levante la mano
(eso al menos implicaría carácter)
antes que seguir aguantando
su total falta de iniciativa y determinación,
una insoportable ausencia de personalidad
que sus rasgos ovinos ya prometían
pero que tú no descubriste 
hasta que fue demasiado tarde.
Te repetiría durante horas,
todo el tiempo que fuera necesario para que me creyeras,
que puede que tu figura
vaya a desaparecer a un ritmo cada vez más rápido,
que tal vez pases la mitad de tu vida
encerrada en un cuerpo que odias,
pero que eso no importa,
porque hay médicos muy buenos
y hay pastillas
y maquillaje.

5/6/17

apuntadores

Si a lo mejor los habéis visto. Son dos. Tienen ya el pelo blanco y visten elegantes. Pasan el tiempo en la terraza de una cafetería que hay en la plaza de San Lorenzo hablando entre ellos todo el rato. Como en invierno está acristalada, la terraza, allí paran también entonces. Aunque es más agradable contemplarlos en verano, sin parapetos de ninguna clase y envueltos en la luz anaranjada del sol poniente. El dueño de la cafetería les conoce desde hace muchos años y deja que en la pizarra que cuelga al lado de la puerta de entrada escriban con tiza el tema sobre el que dialogan en cada momento. Puede ser la Guerra de los Treinta Años, puede ser Una temporada en el infierno de Rimbaud (que a lo mejor uno de los dos no ha leído, en ese caso tampoco se detienen mucho a hablar de eso) o puede ser, a ver, puede ser por ejemplo la diferente disposición de los botones en las prendas masculinas y las femeninas, en el lado derecho unos y en el izquierdo los otros (como existe una teoría histórica bastante extendida y factible y ambos la dan por válida sin mayores objeciones no pasan gran rato discutiéndolo tampoco). Puede ser cualquier cosa.

Cuando el coloquio avanza por derroteros diferentes a los de la materia recogida en el tablero de la puerta, pausan y uno de los dos actualiza el titular. Que hay veces que se arrancan con la fundación del Kaganato jázaro, se desvían hacia la peste negra (un asunto que les gusta especialmente tratar, pero por algún motivo nunca terminan centrándose en él), transitan El séptimo sello y que si Bergman es la principal influencia de Béla Tarr, que si no, que si es evidente que la principal influencia de Béla Tarr es Tarkovski, que si qué soberbias son de todas maneras las bandas sonoras que le hace Mihály Víg, que si he leído en cierta revista especializada que ahora está componiendo música para una película turca, que si habrá que verla entonces, que si la Sublime Puerta, que si vuelta a los jázaros del principio. Y en ésas se han levantado para borrar y anotar en la pizarrita lo menos veinte cuestiones todas diferentes para acabar en la primera, pero bueno, a ellos les gusta que si no no estarían allí todos los días y así algo de ejercicio hacen. Digo yo. Otras veces ya se ven venir y dejan reposar la tiza aunque por regla general son bastante meticulosos.

Claro, claro que puede uno acompañarles en sus disquisiciones. Se lo suelen tomar muy bien y es raro que rechacen incorporaciones. Hombre, si notan que el agregado no está a la altura, igual rebajan la potencia del debate o igual (esto depende mucho del día y hasta de la hora) le invitan (también el grado de brusquedad depende del momento) a que se vaya directamente a hacer puñetas. O se van ellos si por lo que sea hay demasiada concurrencia y se perciben como chimpancés destinados a entretener por el mero hecho de existir. Ni siquiera la arman si alguien que pasa por la terraza suprime el contenido de la pizarra y lo sustituye por otro canalizando el fluir de la cháchara en otra dirección. Siempre y cuando la cosa no sea una broma. Volvemos a lo de antes. Que hasta en esos casos, si la chunga está trabajada y tiene algo de recorrido, la disrupción se recibe con agrado.

¿Pero quiénes son estos dos? ¿Cómo se llaman? ¿Por qué lo hacen? Tal vez uno de ellos padece demencia y así no pierde el hilo de la tertulia. Tal vez impulsan una corriente artística. Tal vez sólo buscan llamar la atención. No sé, no tengo ni idea. Aparecían en un sueño que tuve el otro día. En realidad aparecieron cuando ya me despertaba, no estaban en el sueño. O sea que es bastante difícil que los hayáis visto.