15/2/13

suicidios usera

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre le saca del estupor en el que la contemplación de semejante espectáculo le había sumido. O sea que era verdad. El viejo no bromeaba. El último de los Usera se dirige entonces a su ordenador y entra en Internet buscando páginas de contactos. Buscando una mujer que, a sus 37 años, pueda darle descendencia. Cuando su hijo cumpla la edad que él tiene ahora, le contará lo de la terrible herencia genética que durante generaciones ha ido transmitiéndose dentro de la familia. Igual que hizo su padre con él unos meses atrás. 

 (Escuchando: Nudozurdo - Cementerio de errores)