4/7/11

los desaparecidos

Es duro despedirse de alguien.
Es duro decirle adiós para siempre
aunque hayas visto cómo se acercaba el momento.
Gente increíble
que has conocido en los viajes,
en las fiestas,
en las casas de tus amigos.
Gente con la que has compartido cosas,
a la que has llegado a conocer en muy poco tiempo,
a la que podrías haber llegado a conocer bien.
Es duro pensar
que todas esas personas no están muertas,
que no están enterradas en ninguna tumba que puedas visitar,
porque seguirán viviendo durante muchos años
y nunca más volverás a verlas.

(Escuchando: Dolores Delirio - Volar)

6 comentarios:

Rosa dijo...

Cada uno seguimos una senda, nos cruzamos en un momento, caminamos juntos un trecho y luego sin saber como nos perdemos en algún recodo.
Es la vida y no hay que darle más vueltas...

Anónimo dijo...

Conozco esa desolación. Es bastante extraña la sensación, y aunque sea contraria al peridodo post-orgasmo, también podríamos decir de ella que es una petite mort.
Kosmin.

budoson dijo...

Rosa, gracias por comentar.
Kosmin, por fin deja usted rastro. Hacía tiempo, ¿eh? Hacía ya tiempo que no.

Dr. Espinosa dijo...

Como viajero incansable he sentido esos adioses cientos de veces, al final uno se acostumbra. Y terminas aprendiendo que te llevas a cada una de esas personas, o quizás un pequeño fragmento de ellas en la mochila. Y sí, suena a tópico pasteloso, pero es cierto, con la edad también aprendes que los tópicos pastelosos a veces son verdades inquebrantables. Sólo que se volvieron pastelosos al ser manoseados por demasiadas manos. Perdone usted la redundancia.

budoson dijo...

Ah, gran verdad esa de los tópicos pastelosos, Dr. Espinosa. Gran verdad. Bienvenido.

Vertov dijo...

¿Qué puedo decir, ante tanta verdad, y ante tanto tópico pasteloso?

Muchas veces no es la persona lo que se va sino el marco idóneo en que esa persona cobraba todo su sentido. Recuerdo veranos en los que llevar la tele y el dvd al patio trasero, pedir una pizza y alquilar una de zombis era todo un acontecimiento.

Ahora cuando trato de repetir la experiencia, me resulta distinta, artificial y por ende, peor.