12/11/14

los tímidos y humildes

Son cientos, 
miles, 
son millones. 
Son la chica del laboratorio 
que huele a libro antiguo,
el estudiante de ingeniería mecánica
cuya mente descarriló durante aquella exposición oral
y los novios ilustradores,
más interesados en dibujar sobre manteles corazones humanos 
(con venas cavas y arterias pulmonares y las demás cosas) 
que en conservar su trabajo en la cafetería. 
Son todos esos a los que no estáis mirando. 
Los tímidos y los humildes algo traman. 
Callan por vergüenza
y callan por no delatarse. 
Se reconocen entre sí 
hablando apenas
y empleando códigos tan maravillosos e impenetrables
como los pensamientos que no revelarán jamás. 
Cuando los tímidos y los humildes se levanten
nadie va a verlos venir. 
Porque no es lo que se espera de ellos. 
Porque todavía entonces tendréis los ojos 
vueltos 
en la dirección equivocada. 

(Escuchando: Kasabian - Vlad the Impaler)