7/11/13

un brutal episodio de realidad amplificada

Mientras papá cerraba la tapa del contenedor giró la cabeza para decirme algo. Por eso no pudo ver el coche que se lo llevó por delante. El golpe no debería haber sido mortal. El conductor no circulaba a gran velocidad. Simplemente no pudo frenar a tiempo. Pero el impacto fue bestial. Una explosión de sangre y vísceras se expandió por toda la calle salpicándonos a todos. Jamás he vuelto a asistir a una reacción tan desproporcionada. A partir de entonces dejé de creer en Dios. Hace poco he empezado a hacerlo de nuevo. Dios existe. Es un ser perverso y sádico que me espera en el Infierno. 

(Escuchando: MIA - Space)