7/1/10

zapatos

La revelación llega en la zapatería. Luego el sudor frío y la contracción del estómago. Comprarse unos zapatos puede ser algo más. Puede llegar a serlo todo. Unos zapatos buenos te van a servir para un número determinado de bodas (también para la tuya), no tantos funerales y unas pocas celebraciones concretas. Si eres ambicioso, algún homenaje puede caer. Del tipo que sea. Pero uno de esos pares de zapatos será con el que te entierren un día. Y no tienes ni idea de con cuál va a ser. No puedes saberlo y es mejor que no lo sepas. Por si acaso, elige bien tus zapatos buenos. Ten dos pares como mínimo. Mejor si son tres o más. No vas a poder esquivar a la muerte, pero con cuatro pares de zapatos buenos te sientes más lejos de ella.

(Escuchando: Junius - Hiding knives)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya zapatos buenos, eso es fácil. Lo complicado a veces es decidirse entre unos zapatos buenos y unos zapatos bonitos, que en la mayoría de los casos no quiere decir que sean cómodos.
Cuando salgo de casa pienso que voy a comprar zapatos cómodos, aptos para días de lluvia... pero casi siempre vuelvo con zapatos bonitos, caros e incómodos que uso de vez en cuando.
Y al final los días de lluvia utilizo mis tristes bailarinas porque por lo menos son cómodas.
Al menos tendré unos preciosos zapatos de tacón casi sin estrenar para el día de mi funeral.

Acuática dijo...

Es que son una parte muy importante de tu vestuario. Como dijo Cenicienta: un buen par de zapatos pueden cambiarte la vida :P

budoson dijo...

Y otro día hablamos de los trajes, que viene a ser lo mismo.

Anónimo dijo...

En todo caso de vestidos, la próxima vez que me compre zapatos buenos intentaré sentirme más lejos del dia de mi funeral nunca se me había ocurrido.

microrrelatosperdedores dijo...

los zapatos nuevos siempre llevan a sitios nuevos

budoson dijo...

Eso también es verdad. Complejo mundo el de los zapatos.