8/6/09

jacques de molay, estás vengado

Cuenta la leyenda que, antes de morir achicharrado por las llamas el 18 de marzo de 1314 frente a la catedral de Notre Dame, Jacques de Molay, último Gran Maestre de la Orden del Temple, profirió una siniestra maldición. En palabras de Geoffroy de Paris, cronista de la época, se expresó así: "Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir." Lo cierto es que no hay pruebas fiables de esto y lo único que se sabe es que Molay desmintió todas aquellas acusaciones que existían contra los templarios y qué él, como tantos otros hermanos, había confesado bajo tortura.

Aunque también es verdad lo siguiente: en noviembre del mismo año, Felipe IV, dirigente de la persecución contra la Orden, cae fulminado, aparentemente, por un problema cerebrovascular en plena jornada de caza. Todos sus sucesores morirían también sin dejar descendencia, con la inevitable extinción de la dinastía de los Capetos. Pero es que antes de cumplirse 40 días de ese 18 de marzo, Clemente V, que a pesar de arrepentirse más adelante, fue el principal instigador contra la causa templaria, muere a consecuencia de un cáncer. Las defunciones no terminan aquí y varios personajes relacionados con el proceso también perdieron la vida en un corto espacio de tiempo.

Después de aquello, Europa fue asolada durante años por unas terribles lluvias torrenciales que desbarataron las cosechas, hubo hambrunas, guerras y la Peste Negra se llevó por delante la vida de 25 millones de personas.

Pero hay más. Se dice que momentos después del ajusticiamiento de Luis XVI, ya en el París de 1793, un hombre subió al patíbulo y clamó: "¡Jacques de Molay, estás vengado!"

(Escuchando: Hatcham Social - Sidewalk)

3 comentarios:

Sin Ánimo de Nada dijo...

Escribes las cosas tan bien, tan bien, que me dan escalofríos al leerte.

budoson dijo...

No sé si estaría usted borracho or something cuando escribió esto, pero verdaderamente anima a seguir intentándolo. Gracias.

Sin Ánimo de Nada dijo...

No, no. Precisamente en ese momento estaba sereno, que ya es coincidencia...