15/2/13

suicidios usera

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre le saca del estupor en el que la contemplación de semejante espectáculo le había sumido. O sea que era verdad. El viejo no bromeaba. El último de los Usera se dirige entonces a su ordenador y entra en Internet buscando páginas de contactos. Buscando una mujer que, a sus 37 años, pueda darle descendencia. Cuando su hijo cumpla la edad que él tiene ahora, le contará lo de la terrible herencia genética que durante generaciones ha ido transmitiéndose dentro de la familia. Igual que hizo su padre con él unos meses atrás. 

 (Escuchando: Nudozurdo - Cementerio de errores)

11/2/13

las noticias de la carpeta con el símbolo de playboy: atrapado en la red


La noticia es deJAJAperdón, perdón. JAJAJAno, que no me estoy riendo, es queJAJAJAva, venga. Es deJAJAJAJAnoviembre deJAJA2008. Ay. Uf.
 
(Escuchando: Smashing Pumpkins - U.S.A.)

8/2/13

¿sueñan los bebés con incubadoras eléctricas?

Lleva horas durmiendo en su cunita, como un ángel. Quieto y calmado. En absoluto silencio. En paz. Sueña con colores pastel. Con una penumbra pálida y espesa. Siente la tibia ingravidez de sus recuerdos amnióticos. La dulce serenidad de encontrarse de nuevo dentro de un útero cálido. Dentro de aquella cámara transparente en la que le alojaron después. Las vías neurológicas de la respiración fetal se activan. Ya no es necesario inspirar el oxígeno del exterior. Deja de esforzarse. Se entrega. Como cuando estaba dentro de su madre. Como cuando estaba dentro de la máquina. Cuando otro respiraba por él. En paz.

(Escuchando: Gary Numan - When the sky bleeds, he will come [Tweaker Ray Remix])

31/1/13

un suicida pertinaz

Raúl San Mateo, un tipo testarudo y consagrado por entero a su suicidio. Desde que era un muchacho (no sé, pongamos desde los diez años; puede que un poco antes), se dio cuenta de que el suicidio era lo mejor que la vida podía ofrecerle. Más una experiencia completa y trascendental que una manera de escapar de unos problemas que, en realidad, no tenía. Su existencia era confortable, pero un poco insulsa. El mundo está lleno de casos así. Comoquiera que San Mateo fuese creciendo y sus ideas afianzándose (la mayoría de la gente va desechando las pasiones de la niñez, pero en este caso no fue así), se decidió a poner en práctica, por fin, un suicidio en condiciones. Esto ya en la pubertad. La idea del seppuku le tentaba, pero resultaba un ejercicio demasiado aparatoso y le apenaba imaginarse a su madre limpiando el cuarto de baño después. Así que, aprovechando que era verano y hacía buen tiempo, pensó en meterse en una balsa que estaba cerca de su casa con los bolsillos llenos de piedras. A lo Virginia Woolf. Y eso fue lo que hizo. Pero cuando había pasado unos minutos sumergido, un pescador que andaba por la zona se tiró al agua y lo sacó a base de collejas. Que si chaval tú estás tonto, que te podías haber matado, que si de esto tienen que enterarse tus padres, etc. Así que Raúl volvió a casa más cabreado que abochornado y más mojado que las otras dos cosas juntas. Que ya es decir.

Por suerte sus padres no se enteraron. A esta primera tentativa siguieron otras muchas. Ahorcamiento, salto por el hueco de la escalera de su casa, detergente, fuego, paracetamol, cuchillas afiladas (la consecución de su objetivo se convirtió en algo más importante que los contratiempos que pudiera ocasionarle a su madre), monóxido de carbono, medianos depredadores, explosivos, veneno, armas de fuego, agentes radioactivos, comida basura, ahorcamiento con lastre en los pies, mezclas de varias de las prácticas anteriores con algún añadido y, bueno, muchas otras maniobras más o menos inéditas. Claro. Si lo intentaba de formas tan diversas y numerosas es porque ninguna de ellas terminaba de funcionar. Que esto creo que no hace falta ni que lo diga, pero por si acaso. Algún brazo roto, un pequeño arañazo y la consiguiente bronca de sus padres, no mucho más. Bah, pero llegó un momento en que dejó de preocuparse por sus padres y por todo en general. Su único propósito era levantarse por la mañana, desayunar algo que pudiera matarle y preparar el suicidio del mediodía. Así a diario. Pero, ay. Lo que Raúl San Mateo no sabía es que en su intento noventa y ocho había tenido éxito. Una sofisticada combinación de productos químicos, maquinaria agrícola y cables de alta tensión, le había mandado derechito al otro barrio. Mientras él, nada. Ni enterarse. Tal era su ofuscación. O sea, que llevaba ya un tiempo tratando de suicidar a un suicidado. Y todavía sigue, no os creáis.

(Escuchando: Depeche Mode - Heaven)

24/1/13

el sueño eterno

Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas me convenzo de que no voy a volver a tomarlas. No me sientan bien. No me dejan ser yo mismo. Cuando me levanto al día siguiente, miro por la ventana y contemplo asombrado cómo han actuado sobre la vegetación. Ahora mi jardín va a ser la envidia del vecindario. Aparto la maleza y camino durante todo el día a través de flores desconocidas, bosques de baobabs y praderas infinitas. Exhausto, he encontrado cobijo en esta cueva formada al borde de un acantilado frente al océano. Aquí se está bien. Aquí no vais a poder encontrarme. Esta vez no.
 
(Escuchando: Joy Division - She's lost control)

11/1/13

mami cool

Hoy mamá va a probar con la pistola. Los cuchillos y la motosierra ya no le gustan. A estas alturas no sirve de nada ocultarlo: mamá mata gente. Sale a la calle y, si la cosa se da bien, alguien termina cayendo. No, por favor. No intentéis encontrar ningún antecedente escabroso en su biografía que explique este comportamiento. Porque no lo hay. Mamá es una persona normal. Mata gente, eso es todo. ¿Qué está bien y qué está mal? Matar está mal, pero que tu madre esté contenta está bien. Así que, ¿hasta qué punto es malo lo que hace, eh?
 
Este relato quedó finalista de la semana en el concurso Relatos en cadena del programa La Ventana, en la Cadena SER.
 
(Escuchando: The Hives - It won't be long)

6/1/13

os lo dije

Os dije
que si me empezaba a convertir
en el hombre que soy ahora
me avisarais.
Os dije
que si llegaba a ser uno de esos tíos de cuarenta y cinco años
(fans de Springsteen)
que salen los fines de semana
con vaqueros,
zapatos
y americana,
consiguieseis que entrara en razón.
Os dije
que si era el calvo barrigudo
que va a conciertos de jazz,
se emborracha
y baila
(con un encanto que cree tener y que nunca tuvo)
me encerraseis.
Os dije
que si intentaba acariciar los brazos de las veinteañeras
en el metro
y me iba de putas
(total para qué)
con más frecuencia de la que pisaba una librería,
avisarais a la policía que se encarga de la gente como yo.
Os lo dije tantas veces.
Os dije que si pasaba todo esto
me matarais.
Pero no lo hicisteis.
Por eso ahora os odio
más de lo que me odio a mí mismo.
Por haberme dejado terminar así
sin tratar de impedirlo.
No voy a perdonaros
en lo que me quede de vida.
No puedo hacerlo.
 
(Escuchando: Morrissey - Suedehead)

3/1/13

sin título 2

Hace un par de años te llamaban freak
y ahora resulta que eres un puñetero genio.
Y tú sabes que nunca has sido
ni una cosa
ni mucho menos la otra.
 
(Escuchando: Smashing Pumpkins - 33)

27/12/12

arcade fire

Arcade Fire. Me gusta llamar así a lo que se siente justo después de beber un chupito de absenta.
 
(Escuchando: Wolfmother - Vagabond)

24/12/12

treintañeras menudas (trabajando desde dentro)

No, claro que no queremos revolucionar el mundo empresarial, sólo pretendemos introducir algunos avances en el trabajo. Y una de las mejores formas de hacerlo es mediante una treintañera menuda. Que no pase del metro sesenta. Ni de los treinta y cinco. Que sea bonita a su manera. Las treintañeras pequeñas crean una armonía única dentro del ámbito laboral. Los hombres valoran su madurez sin dejar de sentir cierta morbosa fascinación por sus rasgos aniñados. Para las mujeres no suponen ninguna competencia y además les recuerdan a las muñecas con las que jugaban tiernamente cuando eran niñas. Son agradables a la vista y quedan bien en cualquier parte. Desempeñando cualquier labor. Como no ocupan mucho espacio ni llaman demasiado la atención, son capaces de enterarse de cosas que cualquier superior debería conocer sobre sus empleados. Puede sonar aberrante, pero hay estudios psicosociales que demuestran todo esto. Nosotros mismos las sintetizamos artesanalmente para conseguir auténticas treintañeras bajitas. Entonces, dígame, ¿cuántas quiere que le enviemos?
 
(Escuchando: David Lynch - These are my friends)

20/12/12

pues vaya

Belén Serranos coleccionaba, bueno, a ver si consigo explicarme. ¿Sabéis cuando dos o más personas se despiden amistosamente y cada una se marcha por su lado con una sonrisa residual que suele durar unos metros? Una sonrisa residual producto de esa despedida. Una sonrisa blanda que se va desvaneciendo poco a poco. ¿Nunca os habéis cruzado con nadie en ese momento? Espero que sí, porque si no debéis de pensar que estoy loco. Bien, pues Belén Serranos coleccionaba estos instantes. Esos gestos flojos de extraños que pasaban. No llevaba ningún contador ni nada, tomaba nota mentalmente y cuando llegaba a casa los añadía al total. En un cuaderno, un archivo de texto o donde fuera que lo apuntase. Y ya está. ¿Eso es todo? Sí, creo que eso es todo. No sé, a mí me pareció curioso cuando me lo contaron.

(Escuchando: Elvis - Heartbreak Hotel)

13/12/12

bienvenida

Con cuidado para que no se les caigan los alfileres que los sujetan, avanzo a través de los recuerdos más antiguos. Sería una auténtica desgracia que se desprendieran y se perdiesen. Algunos son especialmente valiosos. Me estoy acercando al centro. No consigo acordarme cuándo fue la última vez que estuve aquí. Ya ni siquiera sé quienes son la mayoría de estas personas. Ahora que te has mudado a mi cabeza, voy a tener que poner un poco de orden. Voy a tener que tirar algunas cosas. Para hacerte sitio. Para que estés cómoda.
 
(Escuchando: Smashing Pumpkins - Marquis in Spades)

10/12/12

el conductor de la línea 1

El conductor de la Línea 1 está triste. Lo noto. Después de veinte años cogiendo la Línea 1, lo noto. Si no conduce él, claro, también lo noto. Por regla general, el convoy entra en Cuatro Caminos suavemente y se detiene con ternura. Con una exactitud llena de humanidad. Pero hoy ha tenido que retroceder un poco. Será porque ayer perdió el Madrid. Hay quien se emociona ante un cuadro. Hay quien siente admiración por la obra de tal o cual escritor. Yo me conmuevo con la sensibilidad del conductor de la Línea 1 cuando tiene un buen día.
 
(Escuchando: David Lynch - Good day today)

6/12/12

la segunda venida de papá

—Antes de que vuelva papá tenemos que apuntalar las puertas y las ventanas.
Los dos hermanos se miraban con una inconfundible expresión de “está peor de lo que pensábamos.”
—Mamá… Papá murió hace casi un año.
—¿Pensáis que soy idiota? ¿Qué estoy perdiendo la cabeza? ¿Es eso?
—No, no, pero…
—Mañana hace un año que murió. No hace casi un año. Hace exactamente un año. Me aseguró que volvería antes de que se cumpliera ese plazo. Vuestro padre es capaz de todo. Y sé exactamente lo que va a venir buscando después de tanto tiempo. No os imagináis lo fogoso que puede llegar a ser.
 
(Escuchando: Massive Attack - Flat of the blade)