21/5/18

es 1999

De acuerdo. Ahora imagina esto. Es 1999. Faltan once años para el lanzamiento de Instagram. En la radio suenan los Backstreet Boys, Britney Spears o Tender de Blur. Trabajas en una tienda de fotografía, es verano y es el verano previo a que empieces la universidad. Tus padres querían que lo hicieras y el dinero no te viene nada mal. Estás revelando el carrete que alguien te ha confiado hace un rato. Las fotos tienen que entregarse mañana, revelados en 24 horas, ya sabes, 1999. El carrete es de 36. Dentro de la cubeta las imágenes se aclaran poco a poco. Atónito, compruebas que en todas ellas aparece el cliente retratado. Primeros planos. Fotos a él mismo, autofotos. Tomadas a escasos centímetros de su cara. Los ojos muy abiertos, sonríe. Una sonrisa hiperbólica, extraña, grotesca. En varias proyecta los labios hacia el espectador, como si estuviera enviándole un beso. En algunas aparece con unas orejas y un hocico de conejo. En una con dos ancianos de mirada confundida, aturdidos, cansados, sus padres tal vez. En otra sostiene a un bebé. ¿Cuánto tiempo tardas en llamar a la policía?

9/4/18

2024

En 2024 lo que se llevaba era terminar en la cárcel (el consumo compulsivo de Netflix, con consecuencias tales como pérdida total de visión o supresión de la individualidad, había dejado de ser un reto estimulante). Conseguir que te llamaran fascista, estalinista, misógino, terrorista o asesino era bastante sencillo. Bastaba con escribir cualquier cosa. Para llegar a la cárcel había que esforzarse un poco más. Así que la juventud estudiaba a los clásicos buscando en aquellos libros una fórmula precisa para acabar entre rejas. Podías decapitar a tu padre y violar su cabeza, poner una bomba en una guardería o abandonar a tu abuela desnuda en el bosque a medianoche, pero las redes sociales eran lo único que te garantizaba el acceso a una prisión de máxima seguridad.

Una vez allí resultaba primordial subsistir. Superada esta primera fase había que ascender hasta lo más alto. Hasta la cúspide de los reclusos más execrables. Sólo unos pocos lo conseguían. Cualquier pequeño desliz y podías quedarte en el camino, pasando a desempeñar un puesto dentro de cualquiera de los estamentos simplemente ignorados de la sociedad. Cultura, ciencia, educación o cargos todavía peores. Riesgo elevado, a la altura de la recompensa: un torneo a muerte entre los presos que integraban la jerarquía superior se celebraba cada poco tiempo. El evento era retransmitido por Instagram (había sustituido a cualquier otro medio de información) para todo el planeta (al fin existían certezas de que era plano).

De ahí salía un único vencedor (las guerras civiles del extremarcado no habían resuelto el uso conveniente del lenguaje inclusivo, ora en femenino, ora en masculino, como tampoco tuvo éxito la neolengua sintética denominada ‘persona’ que pretendía ser perfectamente equitativa, así que no existirían avances en otros ámbitos relacionados con la igualdad, mucho menos urgentes, hasta que no se solucionara esto) que pasaba a formar parte del programa de promoción Supervivientes, emitido también por Instagram. Él y otros influencers combatían (siempre a muerte) por un perfil en Facebook con 50 000 amigos de partida y por la presidencia del Gobierno. El tuit adecuado podía llevarte a ser presidente en menos de seis meses, el plazo en que se producía su renovación. Ningún político era capaz de aguantar más tiempo sin corromperse.

5/3/18

catedrales de cera en miniatura ignoradas por todos

Esta noche he conseguido traspasar las puertas de una pequeña catedral construida en las profundidades de algún voivodato polaco. Un viejo secreto europeo. Avanzaba por la planta central como transportado en una esfera de ámbar sin poder escuchar el bullicio de la gente, abrumado por las caras y los brazos y las cabezas. Por las estatuas, las bóvedas, los santos y las arcadas.

Poseía esta catedral unos mecanismos dispuestos a lo largo de las naves laterales, de manera que dejaban caer desde lo alto gruesos hilos de cera tibia. La cera descendía, el aire frío del templo la solidificaba y al tocar el suelo iba tomando la forma de la catedral. Reproducciones exactas, cada minúsculo detalle replicado a escala, distribuidas longitudinalmente sobre las losas de mármol.

Yo estaba debajo de uno de los dispositivos y una catedral de cera en miniatura ha brotado en mis manos. Tenía calientes las manos, la miniatura se deshacía. He ido a buscar a los demás, pero cuando los he encontrado ya no quedaba nada, magma blanco fundiéndose entre los dedos. Algunos no me han creído (ni siquiera se reían). La mayoría lo ha hecho, pero ya era muy tarde y estaban muy cansados, querían irse a dormir y a soñar con otras cosas.

26/6/17

gran hermano total

Tal y como yo lo veo
la cosa puede resumirse
del siguiente modo:
unos pocos
nos observan atentamente
a todos los demás
mientras nosotros
observamos atentamente
a unos pocos
en televisión.

19/6/17

así lo haría yo

Si yo fuera alcalde diría: «Se acabaron las estatuas de políticos y las calles con su nombre». Pero hombre. Nada, a tomar por culo. Calles con nombres de churreros, de chinos de establecimiento chino y de cajeras. Y entonces saltarían los de siempre. Que si es que ese churrero era de Fuerza Nueva, que si el chino maoísta, que si la cajera girondina, y por ahí no pasamos. Pues os jodéis. Porque para eso soy el alcalde y porque no había nada como los churros de ese señor a las ocho de la mañana, el chino tenía el papel de fumar superbarato y a la cajera, una doctora en Geología obligada a pasar los códigos de barras por el láser a falta de ocupación mejor, todavía le quedaban ganas de obsequiar con ingeniosísimos chascarrillos a los clientes amables. Así lo haría yo.

12/6/17

instagramland

Cuando te veo paseando por Venecia
al atardecer,
con tu gordi,
con tu bulldog francés,
cuando estás en el gimnasio,
cuando te tatúas una frase
muy importante para tu gordi y para ti,
cuando reivindicas el día de la mujer
con una foto en bikini,
cuando le anudas la pajarita a tu gordi,
cuando vais a una boda
y unos meses después
sois vosotros los que os casáis
(tu gordi te llevó a París para pedírtelo),
me entran unas ganas
que no puedo con ellas
de envolverte en una mantita,
suave y perfumada mantita,
mantita azul celeste,
unas ganas irresistibles
de tumbarme a tu lado,
besarte los párpados
y también besarte la frente,
acariciarte el pelo,
sedoso y abundante,
y susurrarte con delicadeza
que la vida es chula.
Me entran unas ganas
de leerte a Federico Moccia
y ponerte un disco de Sabina.
Me entran tantas ganas de decirte
#relax
#summer
#cute
#holidays
#love
#fun
#happy
#nuevosretos
#cómetelemundo
#positivevibes
#aprovechacadaminuto
#elmejorregaloerestú.
Tantas ganas me entran
que tomaría tu cabeza
(encantadora y llena de sueños),
la apoyaría sobre mi pecho
y te prometería
que tu perro no va ser atropellado
y tendrás que llevarlo tú misma
a que lo sacrifiquen
conduciendo durante más de media hora
mientras las tripas del animal
resbalan por la tapicería de piel sintética
y emite un ronquido desesperado y frenético
y sus ojos parece que van a salir disparados.
Te juraría por lo más sagrado
que nunca llegará el día
en que prefieras que tu gordi
te levante la mano
(eso al menos implicaría carácter)
antes que seguir aguantando
su total falta de iniciativa y determinación,
una insoportable ausencia de personalidad
que sus rasgos ovinos ya prometían
pero que tú no descubriste 
hasta que fue demasiado tarde.
Te repetiría durante horas,
todo el tiempo que fuera necesario para que me creyeras,
que puede que tu figura
vaya a desaparecer a un ritmo cada vez más rápido,
que tal vez pases la mitad de tu vida
encerrada en un cuerpo que odias,
pero que eso no importa,
porque hay médicos muy buenos
y hay pastillas
y maquillaje.

5/6/17

apuntadores

Si a lo mejor los habéis visto. Son dos. Tienen ya el pelo blanco y visten elegantes. Pasan el tiempo en la terraza de una cafetería que hay en la plaza de San Lorenzo hablando entre ellos todo el rato. Como en invierno está acristalada, la terraza, allí paran también entonces. Aunque es más agradable contemplarlos en verano, sin parapetos de ninguna clase y envueltos en la luz anaranjada del sol poniente. El dueño de la cafetería les conoce desde hace muchos años y deja que en la pizarra que cuelga al lado de la puerta de entrada escriban con tiza el tema sobre el que dialogan en cada momento. Puede ser la Guerra de los Treinta Años, puede ser Una temporada en el infierno de Rimbaud (que a lo mejor uno de los dos no ha leído, en ese caso tampoco se detienen mucho a hablar de eso) o puede ser, a ver, puede ser por ejemplo la diferente disposición de los botones en las prendas masculinas y las femeninas, en el lado derecho unos y en el izquierdo los otros (como existe una teoría histórica bastante extendida y factible y ambos la dan por válida sin mayores objeciones no pasan gran rato discutiéndolo tampoco). Puede ser cualquier cosa.

Cuando el coloquio avanza por derroteros diferentes a los de la materia recogida en el tablero de la puerta, pausan y uno de los dos actualiza el titular. Que hay veces que se arrancan con la fundación del Kaganato jázaro, se desvían hacia la peste negra (un asunto que les gusta especialmente tratar, pero por algún motivo nunca terminan centrándose en él), transitan El séptimo sello y que si Bergman es la principal influencia de Béla Tarr, que si no, que si es evidente que la principal influencia de Béla Tarr es Tarkovski, que si qué soberbias son de todas maneras las bandas sonoras que le hace Mihály Víg, que si he leído en cierta revista especializada que ahora está componiendo música para una película turca, que si habrá que verla entonces, que si la Sublime Puerta, que si vuelta a los jázaros del principio. Y en ésas se han levantado para borrar y anotar en la pizarrita lo menos veinte cuestiones todas diferentes para acabar en la primera, pero bueno, a ellos les gusta que si no no estarían allí todos los días y así algo de ejercicio hacen. Digo yo. Otras veces ya se ven venir y dejan reposar la tiza aunque por regla general son bastante meticulosos.

Claro, claro que puede uno acompañarles en sus disquisiciones. Se lo suelen tomar muy bien y es raro que rechacen incorporaciones. Hombre, si notan que el agregado no está a la altura, igual rebajan la potencia del debate o igual (esto depende mucho del día y hasta de la hora) le invitan (también el grado de brusquedad depende del momento) a que se vaya directamente a hacer puñetas. O se van ellos si por lo que sea hay demasiada concurrencia y se perciben como chimpancés destinados a entretener por el mero hecho de existir. Ni siquiera la arman si alguien que pasa por la terraza suprime el contenido de la pizarra y lo sustituye por otro canalizando el fluir de la cháchara en otra dirección. Siempre y cuando la cosa no sea una broma. Volvemos a lo de antes. Que hasta en esos casos, si la chunga está trabajada y tiene algo de recorrido, la disrupción se recibe con agrado.

¿Pero quiénes son estos dos? ¿Cómo se llaman? ¿Por qué lo hacen? Tal vez uno de ellos padece demencia y así no pierde el hilo de la tertulia. Tal vez impulsan una corriente artística. Tal vez sólo buscan llamar la atención. No sé, no tengo ni idea. Aparecían en un sueño que tuve el otro día. En realidad aparecieron cuando ya me despertaba, no estaban en el sueño. O sea que es bastante difícil que los hayáis visto.

1/4/17

fe

─Lleva la gente 2000 años esperando la segunda venida de Cristo ─dice Víctor─, no voy a poder yo esperar hasta que conozca a otro, se case, se divorcie y vuelva aquí conmigo.

13/3/17

llueven camiones

Llevaba el cielo negro
más de tres días.
Oscuro, oscuro, oscuro,
negro de veras.
Y esta mañana,
no era muy pronto,
esta mañana en la que hacía un calor
extraño
para esta época,
un estruendo monstruoso
ha sacudido el barrio.
Otros estrépitos más lejanos
en otros puntos de la ciudad,
luego muy cerca otra vez,
chirridos metálicos,
cristales saltando en mil pedazos,
hierros retorciéndose,
detonaciones amortiguadas por el asfalto.
Llovían camiones.
La gente gritaba y se quedaba sin casas.
Yo tenía visiones del futuro
y tú creías que tenías todo bajo control,
que manejabas la situación,
y sin embargo.
Llovían camiones,
ninguno de los dos
podíamos ver venir algo como esto.
Sé que no sospechabas nada
cuando te marchaste
aunque te marcharas de todos modos
porque,
camiones,
¿quién iba a imaginar un final así?
Deberías estar aquí para verlo.
Es lo más hermoso que he contemplado jamás,
estoy seguro de que te encantaría.

6/3/17

la hija de cristo trabaja en el burger king

La hija de Cristo es gorda, baja, fea, sudamericana, carece de formación y trabaja en el Burger King. No conoció a su padre. Su madre le dijo que era un hombre importante pero no le dio más detalles. Cuando su padre murió, su madre no pudo hacerse cargo de la niña, así que la mandó con unos tíos a Guayaquil. Los tíos tampoco le contaron gran cosa. La hija de Cristo resultó ser una estudiante bastante limitada, y veía a su alrededor cómo los demás iban superando cursos sin demasiados problemas mientras ella se quedaba rezagada al final de una clase que se repetía año tras año aunque las caras del resto de alumnos fuesen siempre otras. Cuando tuvo la edad suficiente dijo me marcho de aquí. Y después de dar tumbos durante un tiempo, de emplearse en trabajos que le quebraban el cuerpo y la mente, y rechazar ─tras pensarlo mucho a pesar de todo─ otros que le habrían quebrado también el alma, dijo adiós a sus tíos, dijo mamá te quiero de veras pero tengo irme a su madre y terminó en España.

Desde entonces trabaja en el Burger King. También muchos fines de semana. A veces tiene que fregar los baños, se organiza mal y acaba arrinconada en el extremo opuesto a la puerta, frente al suelo mojado. Para salir no tiene más remedio que caminar sobre el agua. A veces alguien que ha pedido agua con el menú varía su opinión y le pregunta si puede cambiarla por vino. Por vino no, pero se la puede cambiar por cerveza. A veces alguien se atraganta con un trocito de comida y la hija de Cristo ─ha hecho un curso básico de primeros auxilios─ le practica una compresión abdominal que ya no recuerda del todo bien salvándole de una muerte en realidad poco probable. A veces una o dos gotas de aceite hirviente saltan a los ojos de alguno de sus compañeros y ella se los lava debajo del grifo, porque hasta donde sabe es la manera de actuar en este tipo de casos.

Al llegar a casa enciende su Acer Aspire y busca vídeos de Ecuavisa en YouTube. Cuando aparece un presentador elegante, un actor guapo o el tipo de reportero adecuado, calcula su edad, compara fisonomías, gestos, ata cabos y se pregunta si será él. Si le aseguraron que había muerto para que no se planteara esa clase de asuntos. Luego, las noches que no se le hace muy tarde delante del ordenador, habla con la Biblia. La interroga con cuestiones de todo tipo, acerca de su futuro sobre todo, abre el libro por una página cualquiera y trata de encontrar respuestas. Hoy Lucas le ha contestado: «No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.» Y aunque ella no se llama María, siempre le gustó el nombre de Jesús.

La hija de Cristo sigue creyendo en la salvación y en la vida eterna. Una vida eterna mejor que ésta. Con que sólo lo sea un poco le basta.

7/2/17

un fumador tímido

Un punto rojo prende en la oscuridad.
Se enciende
y se apaga.
El minúsculo corazón externo
que arde
en la boca del fumador tímido.
Se enciende
y se apaga.
Como una lámpara de neón
perezosa
en medio de la niebla.
Se enciende
y se apaga.
Sentado al fondo de la habitación
o
al otro lado de la ventana
amparado por la noche.
Se enciende
y se apaga.
El fumador tímido está llorando.
Se enciende
y se apaga.
Si le preguntas
te dirá
que le ha entrado humo en los ojos. 
Se enciende.
Se apaga.

1/2/17

le robo a un niño

En el Año Nuevo chino
hay una procesión vecinal
hasta el lago.
Allí la gente
enciende velas
en farolillos de papel
que flotan sobre el agua
y pide deseos.
«¿Qué quieres?»,
le pregunta una mujer a su marido.
«¿Salud o trabajo?»
Él dice que amor.
«Concedido», dice ella.
El farol navega despacio en dirección
a otro
con el que termina chocando
suavemente.
Es de un niño.
Está mirándoles.
Dice: «Pues yo no tengo ningún deseo».
Yo me lo quedo.
Me quedo su deseo.
Lo pienso bien y pido.
Pido lo que no pide el niño.
Pido no tener la necesidad
de pedir ningún deseo
nunca más.

20/1/17

fijaos en ese hombre

Fijaos en ese hombre.
Está sentado a oscuras
en mitad de la madrugada
frente a la pantalla de su ordenador
como cada noche.
Visitando foros de jovencitas resquebrajadas,
chicas con problemas,
y haciéndose pasar por una de ellas.
Sé cómo te sientes, porque yo también me he sentido así.
Pero algún día estarás bien.
Antes de lo que imaginas.
Sí, como estoy yo ahora.
¿De verdad?
¿De verdad puedo ser como tú?
Tienes que esperar.
Hacerte fuerte.
Nada malo va a salir de aquí.
Ellas confían. 
Hace poco las vio en un reportaje
en la televisión.
Pálidas y escuálidas,
llenas de cicatrices,
el pelo de color verde o rojo o azul,
con la mirada extraviada,
a la deriva.
Desde entonces las visita
todas las noches
y les dice que se van a poner mejor.
Que tengan paciencia,
que todo está a punto de arreglarse.
Ellas confían.
Eso le ayuda a dormir un poco
cuando por fin se mete en la cama.

17/12/16

black perrito

Me he hecho con un perro negro. Llevaba tiempo rondándome la cabeza tener uno y ahora ya lo tengo. Cuando llegó era pequeño, íbamos de paseo y hacíamos cosas juntos. Ahora es grande y no quiere salir de casa. Se come los muebles, se come mi ropa, se come a mis padres y se ha comido a un par de novias. Se come: mi pelo, mi cara, mis manos, mis ojos, mi comida y a mis actrices favoritas. Libros, discos y películas, también se los come. Por la noche me muerde la nuca, me despierta de madrugada, y por la mañana se tumba encima de mí para que no me levante. Por la tarde, en el sofá, quiere que lo acaricie. Acostado en mi regazo, me muestra la barriga hinchada y caliente. Pobre. Sólo quiere jugar. Gran perro éste, el amigo más fiel que un hombre puede tener.

Le digo si no me hace caso: «Eso está mal. Mal. Eso está muy mal». Y lo acompaño con gestos de las manos para que se marche. No se marcha. Apoya sus patas en mi pecho y va a tirarme al suelo cualquier día porque está enorme y tiene una fuerza de mil demonios. «Ahora no, estoy ocupado», le suelo decir también. «¿No te das cuenta de que esto es importante? Estoy trabajando en algo excepcional. Intento darte una vida buena, una vida buena para los dos». Pues cuanto más ocupado, cuanto más importante, peor. Todo un caso. No me entiende, claro.

Cuando no lo veo en un rato pienso que se ha escapado. Qué tontería. Cómo va a escaparse. Si me quiere un montón. Si lo he criado yo. No se escapa, no, ahí viene corriendo de nuevo. Ven aquí que te abrace, maldito cabrón, con la compañía que me estás haciendo. ¿Te vas a portar bien? ¿Te vas a portar bien esta vez? Sí, eso es. Está muy bien así. Buen muchacho. Necesitas adiestramiento, nada más. Tienes que seguir unas normas, ¿de acuerdo? Yo sé que no eres malo.

Algún día lo mataré y me haré unas botas estupendas con él. ¿Puede alguien hacerse unas botas con un perro así? Yo me las voy a hacer. Grandes botas negras de perro negro grande. Brillantes, resistentes, que me duren muchos años, toda la vida si es posible.

Mi perro es mío, no os lo enseño.

14/12/16

ámbar

Tumbado
en la cama
a la 1:17
te preguntas
si te gustaría ver
dónde vas a estar
dentro de un año.
Te respondes que sí,
te gustaría. 
Hecho,
ya está,
puedes verte
dentro de un año
tumbado en esa cama
a la 1:17.
Es casi magia.

3/11/16

es sólo literatura, titi

Eso que escribí. Eso que dices que es tan bueno ─es verdad, no está mal─ es sólo literatura. O esa otra cosa, lo del pelo. Anduve fino ahí, tienes razón. A la gente le gustó. Eso del pelo también es literatura. Aquello y todo lo demás. Literatura. Quedó hermoso, empleé bastante tiempo en dar con las palabras adecuadas, en invocar imágenes bellas, juegos de palabras sugerentes que hablaban de cosas que nunca sucedieron. Literatura. Esto es malo. Intenta ser literatura pero no lo es. Es peor que una canción de Jesus and Mary Chain. Jesus and Mary Chain, te he hablado de ellos. Te he dicho que son el mejor grupo de la historia. No saben tocar, no tienen presencia, ni carisma. Con pinta de toxicómanos y muy deprimidos siempre. Son lo mejor que le ha podido pasar al planeta Tierra. Sus letras son espantosas. Absolutamente cojonudos. Tienen una canción los Jesus que se llama Good for my soul. No la soporto, me encanta, de veras. Good for my soul. Es imposible ser más ridículo con sólo cuatro palabras. Es imposible ser más brillante. Tienes que escucharla. Esa canción habla de mí. Habla de ti. Esa canción, en líneas generales, habla del bien que le haces a mi alma.

1/11/16

tío

Oye,
qué bien hemos venido en el autobús tú y yo, ¿eh?
Tantas horas por delante los dos,
tanta preocupación,
tanto problema,
tanta obsesión.
El viaje que podías haberme dado
y lo agradable que ha terminado siendo
tu compañía.
Todo lo que me has contado,
menudas ideas más suculentas,
vaya conexiones electrizantes.
¿Qué pasará cuando te quedes solo,
cuando se termine el dinero,
cuando te despedacen el corazón
(ya falta poco)
y te desangres por dentro?
¿Qué cuando todos los demás estén
donde querían estar
y tú sigas perdido?
(¿Son felices de verdad?
¿Son tan felices como parece desde aquí?)
Si tú y yo nos llevamos entonces
como nos hemos llevado esta tarde,
te lo aseguro, amigo mío,
todo eso de lo que hablas,
toda esa gente,
no va a importar una mierda.
Si tú y yo nos llevamos
como nos hemos llevado esta tarde,
joder,
se me ponen los pelos de punta
pensando en las cosas
de las que vamos a ser capaces
tú y yo. 
Confía en mí, tío.
Tú sólo confía.

11/9/16

bendito

Borracho que anoche en el Dcode, mientras esperaba mi turno frente a un servicio portátil, saliste corriendo de él mirando a tu espalda con el gesto de espanto más puro que yo haya visto jamás reflejado en un rostro, te acercaste a mí, ya sí, con ojos vidriosos y sonrisa alcohólica para confiarme: «Que no, ¿eh? Que es una broma, que no hay nada», cuando las cosas se pongan jodidas de verdad (y créeme hermano, se van a poner) pienso acordarme mucho de ti y de tu magia.

4/8/16

esos buitres retorcidos

Estaban en el funeral de Jesucristo,
en el de Juana de Arco
y ahí estarán
el día que tú te vayas.
Festín de carroñeros
miserables hijos de puta,
llegan desde ninguna parte
excitados por el olor
de la sangre cansada.
Calvas sus cabezas,
encorvados los cuellos,
lanzan sus garras
arañando el oro
y produciendo un chirrido tan espantoso
que hasta los muertos pueden oírlo.
¿Para qué quieres ya ese dinero,
viejo despreciable?
La hora se acerca también para ti
y no hay riqueza en la tierra que pueda devolverte
al momento previo
en que empezaste a encadenar un error tras otro
y tu vida se transformó
en el error más irreparable de todos.
Esos buitres retorcidos
no me pillarán con la guardia baja,
oh, no señor,
claro que no.
Antes verán arder mi casa
y todo lo mío en manos de los pobres.
Sabré qué hacer
cuando alcen el vuelo
y comiencen a trazar círculos
a mi alrededor.
Es sólo cuestión de tiempo
que ocurra.