Cuando,
sin dejar en ningún momento de pensar en vosotros mismos,
sonreís paternalmente y decís:
“¡Qué buena pareja hacéis!”,
y en realidad pensáis:
“Él es feo y ella está loca”,
no os podéis imaginar
cómo nos divertimos de camino a casa
decidiendo quién será el feo y quién el loco
al día siguiente.
(Escuchando: Nine Inch Nails - Gone, Still)
25/8/08
22/8/08
guionizando la vida
Suceso real ocurrido exactamente 24 horas después de que pasara esto en el mismo lugar:
1. INT. BAR - NOCHE
1. INT. BAR - NOCHE
Dos colegas y yo nos disponemos a pedir algo, pero el bar está bastante lleno y parece que la camarera no nos hace demasiado caso.
YO
Pues no, parece que no está cerrado por defunción, no.
Mi amiga intenta llamar la atención de la camarera, pero al no recibir respuesta, pone cara de disgusto. Entonces la chica se acerca:
CAMARERA
(sonriendo)
Ahora os atiendo. No os agobiéis que luego la gente se ahoga y se me muere.
Mis colegas y yo nos miramos.
FUNDE A MUY NEGRO
(Escuchando: Moby - Dream About Me)
31/7/08
22/7/08
aeropromociones
El presidente de Ryanair es un auténtico cachondo, no hay ninguna duda. Después de anunciar en una rueda de prensa en Düsseldorf que la compañía ofrecerá "camas gratis y felaciones", y ante el estupor de la pobre traductora que no supo traducir el término blowjob a la lengua de Goethe, Michael O'Leary lanza una nueva oferta:"We are surprised that the translator did not find any German word for ‘Blowjobs’. Ryanair’s Linguistic Department will offer one free return flight to a destination of your choice, for travel from October to December (including taxes and charges) to the first Ryanair passenger translating ‘Blowjobs’ into German language”.
(Escuchando: Enigma - Sadeness)
16/7/08
el himno internacional
Al final del día nos sumergimos
bajo la superficie de los sueños:
caminamos sin definición,
cruzándonos entre nosotros.
Cuando llega la mañana,
nos preguntamos
dónde hemos visto esa cara antes,
y no recordamos nada.
Esta noche
no olvides lo que voy a enseñarte,
para que se lo enseñes a otros.
(Escuchando: Radiohead - The National Anthem)
bajo la superficie de los sueños:
caminamos sin definición,
cruzándonos entre nosotros.
Cuando llega la mañana,
nos preguntamos
dónde hemos visto esa cara antes,
y no recordamos nada.
Esta noche
no olvides lo que voy a enseñarte,
para que se lo enseñes a otros.
(Escuchando: Radiohead - The National Anthem)
10/7/08
se trata de escribir, ¿no?
30/4/08
22/4/08
reciprocidad
Le debo dinero a Dios,
me dijo.
Acordé con Él
que si arreglaba todo esto,
daría algo para los niños
que se mueren de hambre.
Que Él deja que se mueran de hambre.
Así todos contentos,
dije yo.
me dijo.
Acordé con Él
que si arreglaba todo esto,
daría algo para los niños
que se mueren de hambre.
Que Él deja que se mueran de hambre.
Así todos contentos,
dije yo.
(escuchando: Talking Heads - People Like Us)
18/4/08
los auriculares (2ª parte)
De repente, descubres que si los desconectas un poco, si la clavija no entra hasta el fondo, recuperan su ser natural. Estás ilusionado, vuelves a encontrarte dentro de West Side Story… pero tú eres Robocop, porque a cada leve movimiento de cabeza, el cable se suelta. Es como si tu reproductor de mp3 fuera una bomba con sensor de movimiento. Tienes que ir con un cuidado extremo. Los heavys lo pasan mal con esto de no poder agitar la cabeza. Recuerdo que cuando iba al colegio, solíamos esconder los auriculares con el pelo para oír música en clase. Un compañero mío, muy heavy él, no tenía muy claro el concepto de disimular la acción, porque movía la cabeza todo el tiempo y de vez en cuando cantaba soltando algún gruñido ininteligible. La profesora terminó pensando que tenía síndrome de Tourette y lo dejaba en paz.
Bueno, cuando estás harto de parecer Pedro Erquicia, descubres el cello o cualquier otra marranada parecida para sujetar el cable. Pero no mucho tiempo después el cello se pudre o lo que sea que le pase (no tengo muy claro qué ocurre) y se convierte en algo raro y pegajoso que atrae toda la porquería que tienes en el bolsillo. Es entonces cuando, sintiéndolo mucho, decides por fin comprarte unos auriculares nuevos y guardas los antiguos en una caja: “Por si acaso, como aún se escucha por uno de ellos…” Que es como dedicarse a recopilar zapatos izquierdos, porque como sólo tienes hecho puré el derecho… Es curioso lo que pasa con esa caja. Allí terminan todos los auriculares jubilados y, poco a poco, siguiendo un inexplicable proceso similar al que hace que uno de ellos deje de funcionar, se van enredando entre ellos. Es como si intentaran perpetuar la especie de alguna forma, sabedores de que es su última oportunidad. Cuando un buen día añades más auriculares a la caja, compruebas que aquello se ha convertido en un entramado completamente indivisible con el que puedes irte a pescar meros tranquilamente.
Por fin vas a la tienda y, entre los que te enseña el dependiente, tratas de esquivar por todos los medios esos que son retráctiles y muy majos, pero que tienen el cable tan corto que te obligan a adoptar la posición Jorobado de Notre Dame. Te quedas con unos después de sopesar tu decisión durante un rato. No son demasiado caros pero tienen pinta de ser de los buenos. De los que, por lo menos, acaban en la caja-cementerio de auriculares. Sales de la tienda, abres el embalaje de mala manera porque quieres oír música y en este momento, con las prisas, puedes perder las esponjitas que algunos auriculares traen. Si esto sucede, pasados unos días notarás que el interior de las orejas te duele cada vez más, pero nunca pensarás que es por los auriculares: “no, no puede ser por eso: venían sin esponjitas”. De todas maneras, las esponjitas nunca duran. O te las manga un amigo, hermano, primo (y mejor que sea así como ahora vamos a ver) o se pierden. Pero claro, se pierden de una en una. Que si se perdieran las dos de golpe, vale, el mal ya está hecho, pero si es una, tienes que decidir si tiras también la otra y te enfrentas a la vida como si estuvieras dentro de un vídeo de Bon Jovi (el dolor de oídos que producen las dos cosas es parecido) o vas alternando la esponjita superviviente entre el auricular derecho y el izquierdo. Como esto último sólo lo hace la gente rara y paranoica, te decides por la primera opción. Conclusión: las esponjitas de los auriculares son una mierda.
Bueno, cuando estás harto de parecer Pedro Erquicia, descubres el cello o cualquier otra marranada parecida para sujetar el cable. Pero no mucho tiempo después el cello se pudre o lo que sea que le pase (no tengo muy claro qué ocurre) y se convierte en algo raro y pegajoso que atrae toda la porquería que tienes en el bolsillo. Es entonces cuando, sintiéndolo mucho, decides por fin comprarte unos auriculares nuevos y guardas los antiguos en una caja: “Por si acaso, como aún se escucha por uno de ellos…” Que es como dedicarse a recopilar zapatos izquierdos, porque como sólo tienes hecho puré el derecho… Es curioso lo que pasa con esa caja. Allí terminan todos los auriculares jubilados y, poco a poco, siguiendo un inexplicable proceso similar al que hace que uno de ellos deje de funcionar, se van enredando entre ellos. Es como si intentaran perpetuar la especie de alguna forma, sabedores de que es su última oportunidad. Cuando un buen día añades más auriculares a la caja, compruebas que aquello se ha convertido en un entramado completamente indivisible con el que puedes irte a pescar meros tranquilamente.
Por fin vas a la tienda y, entre los que te enseña el dependiente, tratas de esquivar por todos los medios esos que son retráctiles y muy majos, pero que tienen el cable tan corto que te obligan a adoptar la posición Jorobado de Notre Dame. Te quedas con unos después de sopesar tu decisión durante un rato. No son demasiado caros pero tienen pinta de ser de los buenos. De los que, por lo menos, acaban en la caja-cementerio de auriculares. Sales de la tienda, abres el embalaje de mala manera porque quieres oír música y en este momento, con las prisas, puedes perder las esponjitas que algunos auriculares traen. Si esto sucede, pasados unos días notarás que el interior de las orejas te duele cada vez más, pero nunca pensarás que es por los auriculares: “no, no puede ser por eso: venían sin esponjitas”. De todas maneras, las esponjitas nunca duran. O te las manga un amigo, hermano, primo (y mejor que sea así como ahora vamos a ver) o se pierden. Pero claro, se pierden de una en una. Que si se perdieran las dos de golpe, vale, el mal ya está hecho, pero si es una, tienes que decidir si tiras también la otra y te enfrentas a la vida como si estuvieras dentro de un vídeo de Bon Jovi (el dolor de oídos que producen las dos cosas es parecido) o vas alternando la esponjita superviviente entre el auricular derecho y el izquierdo. Como esto último sólo lo hace la gente rara y paranoica, te decides por la primera opción. Conclusión: las esponjitas de los auriculares son una mierda.
Lo normal nada más estrenar los auriculares nuevos, es que compruebes que prácticamente no se oyen. Por mucho que subas el volumen, unos auriculares nuevos nunca tendrán tanta potencia como los anteriores. Aunque sean mucho más caros. Eso si uno de ellos no produce un zumbido muy desagradable que, a veces y sólo a veces, desaparece con el tiempo. Ya ha quedado claro que los auriculares son muy caprichosos. El caso es que te da vergüenza volver a la tienda porque te has pegado media hora para quedarte con unos que te han costado cinco euros, de manera que, a partir de aquí, sobrevives como puedes. Hasta que vas a dar con unos auriculares medianamente decentes, de los que sobreviven más de un mes. Y una tarde, cuando llegas a casa, se te ocurre pensar: “Vaya, es increíble lo que me están durando estos auriculares.”
(escuchando: PJ Harvey - Send His Love to Me)
17/4/08
los auriculares (1ª parte)
Los auriculares son esos artefactos que se colocan en las orejas y pueden convertir tu vida en un videoclip de Björk… o en un auténtico infierno. Alguno pensará que no hay mucha diferencia.
Al principio, todo funciona perfectamente y uno va por la calle oyendo a su grupo favorito mientras la vida se mueve al ritmo de la música. El barrio entero parece formar parte de una coreografía perfectamente planeada. Hasta que llegas a casa, guardas tu mp3 y piensas: “Vaya, es increíble lo que me están durando estos auriculares”. A partir de ese preciso momento y durante un proceso que dura hasta el día siguiente, los auriculares sufren una transformación. Por la mañana, coges tu reproductor y algo ha pasado. No les has dado ningún golpe, no se han mojado, no se han movido de dónde los dejaste ayer. Te los pones, aprietas el play y… ¡Sólo se escucha por uno de ellos! Después de encender, pausar, apagar, volver a encender, subir y bajar el volumen, pruebas a desconectar los auriculares. Los vuelves a conectar y repites el proceso varias veces. Todo esto en mitad de la calle, con gesto de preocupación extrema mientras la gente que pasa piensa al ver tu cara: “Pobre muchacho. Su mundo se está resquebrajando.” No hay nada que hacer.
Bien. Sabes que, en ocasiones, tal como ha venido, la desgracia se marcha y el auricular muerto resucita, aunque suele ser por poco tiempo. Hay veces incluso en que el problema pasa de un auricular a otro y por el que no se oía ahora se oye y al revés. Y te dices a ti mismo: “Esto último es peor aún, imbécil. No me anima.”
No queda más remedio que resignarse por el momento. Primero te tapas de alguna manera el oído que queda libre: con un trozo de kleenex, con el abrigo si es invierno o directamente con el dedo… durante un rato. Hasta que te das cuenta de que pareces un guardaespaldas, un portero de discoteca o algo peor. Entonces, cabreado, sigues andando y entras en un mundo disociado de música al máximo (dices: “bueno, a lo mejor si pongo la música al doble de volumen por un solo oído…”) y ruidos de ciudad, que puede empujarte a la locura. De hecho, esto ha llevado a gente a matar a otra gente. Cuando en las noticias se dice que un asesino en serie oía tal o cual tipo de música, vale que su grupo favorito hablaba sobre sacrificar retrasados mentales y beber bilis, pero ¡seguro que lo escuchaba por un sólo auricular!
Al principio, todo funciona perfectamente y uno va por la calle oyendo a su grupo favorito mientras la vida se mueve al ritmo de la música. El barrio entero parece formar parte de una coreografía perfectamente planeada. Hasta que llegas a casa, guardas tu mp3 y piensas: “Vaya, es increíble lo que me están durando estos auriculares”. A partir de ese preciso momento y durante un proceso que dura hasta el día siguiente, los auriculares sufren una transformación. Por la mañana, coges tu reproductor y algo ha pasado. No les has dado ningún golpe, no se han mojado, no se han movido de dónde los dejaste ayer. Te los pones, aprietas el play y… ¡Sólo se escucha por uno de ellos! Después de encender, pausar, apagar, volver a encender, subir y bajar el volumen, pruebas a desconectar los auriculares. Los vuelves a conectar y repites el proceso varias veces. Todo esto en mitad de la calle, con gesto de preocupación extrema mientras la gente que pasa piensa al ver tu cara: “Pobre muchacho. Su mundo se está resquebrajando.” No hay nada que hacer.
Bien. Sabes que, en ocasiones, tal como ha venido, la desgracia se marcha y el auricular muerto resucita, aunque suele ser por poco tiempo. Hay veces incluso en que el problema pasa de un auricular a otro y por el que no se oía ahora se oye y al revés. Y te dices a ti mismo: “Esto último es peor aún, imbécil. No me anima.”
No queda más remedio que resignarse por el momento. Primero te tapas de alguna manera el oído que queda libre: con un trozo de kleenex, con el abrigo si es invierno o directamente con el dedo… durante un rato. Hasta que te das cuenta de que pareces un guardaespaldas, un portero de discoteca o algo peor. Entonces, cabreado, sigues andando y entras en un mundo disociado de música al máximo (dices: “bueno, a lo mejor si pongo la música al doble de volumen por un solo oído…”) y ruidos de ciudad, que puede empujarte a la locura. De hecho, esto ha llevado a gente a matar a otra gente. Cuando en las noticias se dice que un asesino en serie oía tal o cual tipo de música, vale que su grupo favorito hablaba sobre sacrificar retrasados mentales y beber bilis, pero ¡seguro que lo escuchaba por un sólo auricular!
(escuchando: A Perfect Circle - Sleeping Beauty)
13/4/08
alguien que nunca existió
Ella era actriz.
Cuando estaba contenta
yo solía pensar que tal vez no lo estaba
pero quería que no me preocupase.
Cuando parecía triste,
imaginaba que quizá
se comportaba así para que yo me sintiera mal
por cosas que había hecho
por cosas que tenía que haber hecho
o por cualquier otra razón.
Me encantaba cómo olía,
y eso era algo que no podía interpretar.
(escuchando: Johnny Cash - Understand your Man)
Cuando estaba contenta
yo solía pensar que tal vez no lo estaba
pero quería que no me preocupase.
Cuando parecía triste,
imaginaba que quizá
se comportaba así para que yo me sintiera mal
por cosas que había hecho
por cosas que tenía que haber hecho
o por cualquier otra razón.
Me encantaba cómo olía,
y eso era algo que no podía interpretar.
(escuchando: Johnny Cash - Understand your Man)
8/4/08
huesos
Cumplieron su última voluntad
Llevaban en maletas a un familiar que quería ser enterrado en Italia
Llevaban en maletas a un familiar que quería ser enterrado en Italia
Dos viajeras procedentes de Brasil fueron brevemente detenidas en el aeropuerto de Múnich, en el sur de Alemania, cuando se descubrió que transportaban huesos y un cráneo en sus maletas, informó el miércoles la policía.
Las dos mujeres, de 62 y 63 años, habían llegado el martes de Brasil y se dirigían a Italia cuando un escáner detectó los restos humanos en el equipaje. A preguntas de la policía, las pasajeras explicaron que trasladaban los restos de un miembro de su familia muerto hace 11 años en Sao Paulo y que quería ser enterrado en Italia. Tras verificar sus afirmaciones, la policía les dejó continuar su camino a Nápoles.
(escuchando: Editors - Smokers Outside the Hospital Doors)
4/4/08
los perros dormidos mienten (ojos que no ven, corazón que no siente)

Esta semana me he decantado por una de las pocas opciones aceptables que quedaba en la cartelera después de los estrenos estomagantes que se han producido en estas fechas. Y no me arrepiento. La película está dirigida por el famoso (en USA, claro; aunque si pincháis en su nombre, seguramente volváis veintitantos años trás en el tiempo: era el tipo que hacía de Zed en Loca Academia de Policía ) cómico, director y guionista Bob Goldthwait que, además de ostentar el título de ex prometido de Nikki Cox (?), ha participido en numerosas series como actor y como director.
El argumento gira en torno a Amy, una joven cuasi perfecta, feliz con su novio (que también roza la perfección), respetada por unos padres muy exigentes y con una vida tranquila. Pero Amy tiene algo que esconder. Durante su estancia en la universidad hizo algo feo, muy feo. La película arranca rápidamente con este episodio de su vida que todavía hoy, casi diez años después, no alcanza a comprender muy bien. Hasta ahora ha mantenido su secreto bajo diez llaves con la complicidad del público pero, ¿qué pasa cuando su novio le convence para que le cuente su vivencia más oculta? Que Amy decide liberarse de la carga y poner a prueba su amor contándole su secreto. Su novio no se lo toma como ella espera y empieza el lío.
La cinta ha sido bien recibida por la crítica y el público (hace ya un año que se estrenó en USA y en UK) y ha pasado por San Sebastián, Sundance y Toronto.
Si hay algo malo que decir sobre ella es que la fotografía es un auténtico jaleo (parece que algunos no terminan de hacerse con el HD) y que el tono de la historia desprende una ligera sensación esquizofrénica, pues la película discurre entre la comedia gamberra y el drama más absoluto, pasando por el género romántico y hay momentos en que la mezcla simplemente no aguanta.
Así y todo es una película atrevida, verdaderamente original para los tiempos que corren y simpática en definitiva.
(escuchando: Morrissey - First of the Gang to Die)
31/3/08
el hombre del cine
Ese hombre lleva un buen rato mirando los carteles de las películas
minuciosamente.
Lo hace varias veces por semana.
Por fin compra una entrada y pasa,
siempre igual.
Casi nunca le gusta la película.
Lo que le gusta de verdad es mirar los carteles.
(escuchando: The Glove - Perfect Murder)
minuciosamente.
Lo hace varias veces por semana.
Por fin compra una entrada y pasa,
siempre igual.
Casi nunca le gusta la película.
Lo que le gusta de verdad es mirar los carteles.
(escuchando: The Glove - Perfect Murder)
27/3/08
esquizopeñas (toxic-massive version)
Es hora de morir.
(escuchando: Sunny Day Real State - Television)
23/3/08
8/3/08
the cure / madrid / 6.3.08

Mh... Sería bueno que fuéramos yendo ya hacia el concierto. Los teloneros (65 Days of Static) no tienen mala pinta. Casi una hora después, desde la gigantesca cola en la que estoy se puede ver como en el interior del Palacio de los Deportes se apagan las luces. No puede ser. Aunque sí puede ser porque es la hora de que empiecen a tocar los Cure. Serán los teloneros. Pero yo estoy casi seguro de que estoy oyendo Plainsong. Un cuarto de hora más tarde todo el mundo corría por las escaleras del recinto hacia donde fuera mientras se escuchaba el sonido inconfundible de The Cure. Bueno, pero es del último disco. alt.end. Para entonces ya nos habíamos perdido Plainsong (ya me parecía a mi...), Prayers for Rain y, sobre todo, A Strange Day. De los teloneros ni hablamos, obviamente. Pero cuando por fin conseguimos encontrar un lugar en la grada que más o menos correspondiera con nuestras entradas y asumíamos que ibamos a ver en el escenario a unos Cure en miniatura desde donde estábamos (el efecto se parecía al vídeo de Never Enough, pero al revés) sonó The Blood y empezó la fiesta.
The End of the World, Lovesong (algo desnutrida sin teclados, muy dignamente sustituídos por las guitarras de Porl Thompson), la sensacional To Wish Impossible Things, Pictures of You, Lullaby, From the Edge of the Deep Green (aquí ya no cabían las palabras y yo tenía una cerveza en la mano), y, ¡demonios! Hot, Hot, Hot (la versión guitarrera me sonó perfecta). Seguimos con Please Project, sonido 100 % Cure pero algo falta de carisma. Una de las canciones del inminente nuevo disco.
Después, Push (clasicazo en directo), Friday I'm In Love, Just Like Heaven (no queda nada por decir de estas dos joyas), otra sorpresa muy agradable para mi: Primary, y la segunda de las canciones nuevas: A Boy I Never Knew. Bastante sombría, creo que superior a Please Project. Es curioso que no hubo mucho interés por escuchar cómo iba a sonar el nuevo disco. La gente había ido a oír a los Cure de toda la vida. Entre canción y canción Robert Smith decía algunas cosas, pero ni yo ni nadie a mi alredor (algunos muy borrachos) pudimos sacar nada en claro.
Never Enough, Wrong Number (¿por qué no?), One Hundred Years y Disintegration. Robert Smith con el pelo más largo con el que recuerdo haberle visto nunca. Descanso. Ya sabemos como son estos Cure. O sea, que en seguida: el bis Seventen Seconds con At Night, M, Play for Today (el himno) y A Forest (entonces recuerdo lo mucho que me gusta el SS). El nuevo parón de rigor después de A Forest y los novatos que se empiezan a marchar. Que son los Cure. Ahora tocaba Three Imaginary Boys con canciones tan estupendas como la que da nombre al disco, ¡Fire in Cairo!, Boys Dont' Cry evidentemente, Jumping Someone Else's Train y ¡Grinding Halt! (momento etílico después de casi tres horas de concierto), 10.15 Saturday Night y una aceleradísima Killing an Arab. Los Cure más guitarreros de la historia. Y unas revisiones que a mi, particularmente, me parecieron muy interesantes.
Ahora sí, ¿no? Sí, parece que sí; se han encendido las luces. Y la ambulancia que espera en la puerta hacia los camerinos. Quiero pensar que estaba allí por si alguna persona del público sufría un colapso y no por los miembros de la banda. Desde luego no por Simon Gallup, que no paró quieto un momento. Hasta diría que Robert Smith tuvo una movilidad bastante digna. ¿Qué? No puede ser... Pues sí: Why Can't I Be You. Hasta que el Sr. Smith no se da un paseíto por el escenario aclamado por la masa (que en este caso fue la descomunal masa) el asunto no termina. Es momento de marcharse con la sensación de haber repasado los mejores momentos de tu vida.
(escuchando: The Cure - Like Cockatoos)
5/3/08
predestinado
Un jugador albanés, llamado Kastrati, perdió un testículo
Bekim Kastrati, delantero albanés de 28 años del Fortuna Dusseldorf alemán, sufrió un grave contratiempo cuando disputaba un partido amistoso ante el Bayern Munich esta semana
Toni Frieros
En un choque contra Van Buyten resultó herido en un testículo. Aunque logró permanecer en el campo, el dolor era tan agudo que minutos después terminó siendo evacuado de urgencia a un hospital donde le operaron extirpándole uno de sus dos testículos. A partir de ahora, superado el susto que le tendrá dos meses KO, la broma parece fácil... ¿no?
Bekim Kastrati, delantero albanés de 28 años del Fortuna Dusseldorf alemán, sufrió un grave contratiempo cuando disputaba un partido amistoso ante el Bayern Munich esta semana
Toni Frieros
En un choque contra Van Buyten resultó herido en un testículo. Aunque logró permanecer en el campo, el dolor era tan agudo que minutos después terminó siendo evacuado de urgencia a un hospital donde le operaron extirpándole uno de sus dos testículos. A partir de ahora, superado el susto que le tendrá dos meses KO, la broma parece fácil... ¿no?
(escuchando: 65 Days of Static - This Cat is a Landmine)
3/3/08
no hasta que por fin me haya mordido
No hasta que por fin me haya mordido. Mientras tanto, no pienso moverme de aquí. No hay otra manera de transmitir el virus y poder estudiarlo en el hombre pues, como saben, éste es el único ejemplar superviviente de los tres que aparecieron en el desierto. Y no le queda mucho tiempo de vida. Así que les ruego que se alejen de la zona protegida y nos dejen continuar con el experimento. ¿Que qué efectos puede tener sobre los humanos? Bueno, mi ayudante se encargará de averiguarlo a partir de ahora pero, por lo que sabemos, espero que no haya un cuarto espécimen suelto por ahí.
(escuchando: John Williams - The Arrival at Tatooine & The Flag Parade)
(escuchando: John Williams - The Arrival at Tatooine & The Flag Parade)
28/2/08
serendipia (2ª parte)
Fue Carl Jung el primero en utilizar el término sincronicidad, una palabra que prácticamente se utiliza como sinónimo de serendipia. Jung y Wolfgang Pauli (Premio Nobel de Física en 1945) desarrollaron un estudio en el que investigaban aquellos fenómenos cotidianos que, indudablemente, se encuentran relacionados, aunque no de una forma usual tipo causa - efecto. Según Jung, estas manifestaciones son una clara demostración del inconsciente colectivo y de cómo todos los seres humanos estamos relacionados intangiblemente los unos con los otros y formamos un todo con el Universo. Pauli estaba muy interesado en realizar esta investigación, pues él mismo había experimentado en multitud de ocasiones la incertidumbre que produce reconocer una sincronicidad y no poder explicarla racionalmente. Tan singular era su vinculación con estos hechos que sus conocidos empezaron a denominarlos "efecto Pauli". Pero Jung también pudo comprobar en primera persona estos extraños juegos acausales:
"La mujer de un paciente mío de cincuenta y tantos años me contó una vez en una conversación coloquial que, cuando murieron su madre y su abuela, se congregó, ante las ventanas de la habitación de las fallecidas, un gran número de pájaros, cosa que yo ya había oído contar más de una vez a otras personas. Cuando el tratamiento de su marido estaba a punto de concluir porque había desaparecido la neurosis, le aparecieron unos síntomas leves que yo atribuí a una afección cardíaca. Lo remití a un especialista que, tras el primer examen clínico, me comunicó por escrito que no le había encontrado nada que fuera motivo de preocupación. Cuando mi paciente regresaba a casa tras esta consulta (con el informe médico en el bolsillo), se desplomó de repente en plena calle. Cuando lo llevaron a casa moribundo, su mujer ya estaba inquieta y asustada porque, al poco rato de haber marchado su marido al médico, se había posado en su casa una bandada entera de pájaros. Como es natural, inmediatamente recordó los similares sucesos que habían tenido lugar a la muerte de sus parientes, y se temió lo peor." (C. G. Jung)
(escuchando: The Raveonettes - Hallucinations)
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